
Ayman al-Zawahiri, número dos de al-Qaeda, ha arremetido en numerosas ocasiones contra España.
Existen numerosas pruebas de que España es una base importante para al-Qaeda pero cuando todas las alarmas se encendieron realmente fue en 2001.
Por aquel entonces, un lugarteniente de Osama Bin Laden escapó del seguimiento al que estaba sometido por agentes de la CIA y el Mossad porque éstos no avisaron a la Policía española, dos semanas antes de los atentados de Nueva York y Wasington en 2001.
El colaborador del terrorista saudí viajaba con pasaporte falso en el avión de la compañía Binter Mediterráneo procedente de Melilla que se estrelló en Málaga el 29 de agosto de 2001, provocando la muerte a cuatro personas y 26 heridos.
Los agentes de los servicios secretos estadounidenses e israelíes venían siguiendo al lugarteniente de Bin Laden por el norte de África y, tras embarcar en Melilla, otros agentes aguardaban en el aeropuerto de Málaga su llegada para seguirle, ya que sabían que tenía previsto reunirse en Marbella con el presunto capo de la mafia rusa Semyon Yokovich Mogilevich, según informó el diario “La Razón” en su edición del 17 de septiembre de 2001.
El colaborador de Bin Laden fue atendido por los servicios de emergencia tras el accidente aéreo y, al igual que el resto de los heridos, no pasó por el aeropuerto malagueño, por lo que los agentes perdieron su pista. Se sospecha que, a través de su teléfono móvil, modificó su cita con el mafioso ruso como medida de seguridad y después la canceló. Los agentes de la CIA y Mossad no advirtieron a los servicios secretos españoles hasta que precisaron ayuda para saber el lugar al que se había dirigido el presunto terrorista.
Los agentes españoles descubrieron que viajó en coche hasta Madrid y que en la misma tarde del día del accidente tomó un vuelo con destino a la ciudad de Amsterdam con otra identidad falsa.
Estos hechos, aparte de reflejar la falta de coordinación de los Servicios de inteligencia, tanto entonces como todavía hoy en día, es una muestra más de que las organizaciones terroristas yihadistas están asentadas España desde hace tiempo por su posición estratégica entre Europa y el norte de África.
Su principal via de acceso a la Península Ibérica es el Magreb, donde opera el AQMI, que cuenta con bases secretas dotadas de movilidad en el Sahel para que resulte más difícil ser detectadas y desmanteladas y que pretende atentar en Europa Occidental, bien con células en España, Francia, Italia y Holanda, bien con incursiones puntuales para una vez cometido el atentado volverse a Marruecos o Argelia.
Asimismo, distintas operaciones policiales han puesto de relieve los vínculos existentes entre el terrorismo y los traficantes de drogas. El FBI y la Reserva Federal de Estados Unidos sospechan que varios mafiosos rusos llevan más de diez años facilitando armas a la red al-Qaeda y otras organizaciones terroristas a cambio de droga:
En el caso de los yihadistas de Ben Laden se trataría del opio extraído de Afganistán gracia a los grupos talibanes del País y que introducirían en Rusia vía Tayikistán y otras ex-Repúblicas soviéticas y en el caso de las FARC, la organización ETA pudiera estar haciendo de intermediaria al ser un grupo terrorista ubicado en Europa y por lo tanto más próximo a las mafias rusas que los colombianos (se sabe, desde hace años, de vínculos entre ETA, el IRA y las FARC) y se trata de un negocio que, se sospecha, ha blanqueado en la última década 120.000 millones de euros (probablemente haya sido más pero resulta de una enorme dificultad tener datos precisos de este negocio fraudulento, por razones obvias).
Adolfo Estévez