
En circunstancias normales, sin prisas ni presiones de ningún tipo, un piloto experimentado, sin duda, evitará una tormenta porque sabe que ninguna tormenta es igual a otra. Si sales de una, pudieras no tener la misma suerte en la próxima, por lo que tanto si llevas un avión como si conduces un autobús o incluso si capitaneas un buque, en todos los casos, si te es posible, evitarás el mal tiempo. Prefieres parar en un puerto, estación o aeropuerto aunque eso te suponga llegar tarde a tu destino; créanme si les digo que todos los pilotos lo tienen claro, muy diferente es que alguno sea presionado por la compañía en la que trabaje para que acepte más pasajeros o que él mismo lo haga por tal de llevarse algún dinero negro, pero esto solo ocurre en Países tercermundistas donde vemos autobuses, barcos y aviones de motor con más pasaje del recomendado. En el Mundo desarrollado, las normas de seguridad son estrictas e impiden algo así.
Lo sucedido con el Airbus siniestrado en aguas del Océano Atlántico dio lugar a varias especulaciones, incluso la posibilidad de un atentado, debido a que nunca se había estrellado un avión porque le alcance un rayo puesto que están preparados ante tal eventualidad.
Pero, ¿realmente es así? Veámoslo.















