Bioterrorismo: una amenaza muy real

El terrorismo convencional ha experimentado una fase de reconversión utilizando las nuevas tecnologías y la realidad internacional actual para adaptarse a los tiempos presentes. Lamentablemente, el mal no desaparecerá jamás y el crimen organizado es su arma más mortífera. Pero hoy en día, en que terrorismo y delincuencia organizada se confunden, surgen nuevos modos de intentar la desestabilización de las sociedades democráticas, primer objetivo terrorista; hablamos del terrorismo global, siendo una de sus modalidades más preocupantes, el bioterrorismo.

Las organizaciones multinacionales como la Unión Europea cuentan con normativas de aplicación teórica en todos sus Países miembros, sin embargo, en la práctica, no se lleva a cabo en casi ningún caso.

En junio de 2003 ve la luz la COM (2003) 320 de la Unión Europea o comunicación dirigida al Parlamento Europeo relativa a la cooperación en materia de preparación y respuesta ante atentados con agentes biológicos y químicos en lo que a seguridad sanitaria se refiere. La idea era prevenir o impedir lo que ya estaba pasando en los Estados Unidos: el uso del carbunco como arma biológica para crear el pánico en la población.

Las medidas adoptadas fueron las siguientes:

• En noviembre de 2001 se instó a desarrollar un programa de cooperación en materia de preparación y respuesta a las amenazas planteadas por los agentes biológicos y químicos.

• Un mes después, en Ottawa, los Ministros de Sanidad del G7, con México como País invitado, acuerdan una actuación concertada y global con vistas a reforzar la respuesta de la sanidad pública ante la amenaza del terrorismo biológico, químico y nuclear.

• Desde noviembre de 2001 existe la Comunicación titulada “Protección civil: Estado de alerta preventiva frente a posibles emergencias”, pero sería en diciembre de 2002 cuando se adopta un programa conjunto para mejorar la cooperación entre los Estados miembros en materia de evaluación de los riesgos químicos, biológicos y nucleares, así como en los ámbitos de la alerta, la intervención, el almacenamiento de medios y la investigación.

El Consejo de Europa informa a todos los Ministerios de Sanidad de la Unión sobre las medidas para lograr mitigar los efectos de las emisiones de agentes biológicos y químicos, siendo la más importante la detección temprana de dichos agentes y la localización y reconocimiento inmediato de las personas afectadas, las cuales serán vigiladas de modo efectivo desde un principio. Se insta a que las diferentes Administraciones utilicen todos sus recursos para informar al personal sanitario sobre los diferentes síndromes e instaurar mecanismos eficaces para la notificación inmediata a las autoridades encargadas de recopilar y evaluar la información epidemiológica. Sumamente importante resultará una buena coordinación sanitaria, no dejando a los laboratorios al margen ya que son los que deben disponer de los conocimientos y la capacidad necesarios para hacer frente a los agentes de alto riesgo y a un repentino aumento de la demanda en caso de varios atentados bioterroristas simultáneos.

Si la acción se cometiera, independientemente de la puesta en marcha inmediata del protocolo sanitario, ha de protegerse el lugar atacado cuanto antes, evaluando las consecuencias y los riesgos, de tal modo que se puedan iniciar inmediatamente las intervenciones adecuadas.

Para que no haya descoordinación entre las autoridades sanitarias y las gubernativas, las primeras tendrán vía libre nada más desplazar los equipos especializados a la zona, los cuales irán con ropa adecuada a la situación (como la utilizada por los especialistas NBQ –técnicos en prevención de riesgos y desactivación de artefactos nucleares, biológicos y químicos-). Un cordón policial o militar, según sea el escenario, impedirá el paso de curiosos y protegerá a los equipos sanitarios especializados, los cuales recogerán las muestras que consideren y aplicarán a los afectados unas medidas preventivas y terapéuticas acordes con lo que observen e intentarán, en la medida de lo posible, la descontaminación in situ; si resultara imposible, se iniciará un plan de emergencias que implicará a todos los sectores.

Ni que decir tiene que la Unión Europea cuenta con una red de difusión de amenazas terroristas que incluye, para el caso del bioterrorismo, al Comité de Seguridad Sanitaria, el cual ya tiene su programa cooperación en materia de preparación y respuesta en caso de atentados con agentes biológicos y químicos, el conocido como BICHAT, cuyos objetivos son los siguientes:

• Poner en marcha un sistema específico de alerta rápida (cuyo nombre en clave es RAS-BICHAT).

• Crear una capacidad para la detección y la identificación de agentes biológicos y químicos que puedan ser utilizados en atentados.

• Crear una base de datos sobre la reserva de medicamentos y los servicios sanitarios, contando con algún organismo que ponga a disposición medicamentos y especialistas en atención sanitaria en caso de atentados.

• Elaborar normas y divulgar orientaciones sobre cómo hacer frente a los posibles atentados desde el punto de vista sanitario y coordinar la respuesta comunitaria y los vínculos con terceros países y organizaciones internacionales.

Uno de los handicaps que más preocupaban al Comité Europeo de Seguridad Sanitaria era la falta de medicamentos ante una crisis provocada por atentados bioterroristas por lo que se creó el grupo operativo “Comisión-Industria farmacéutica” que inspecciona las existencias de fármacos necesarios para todo tipo de contingencias y los problemas que puedan surgir en su fabricación, distribución y almacenaje pero prácticamente todos los Estados miembros de la Unión ya cuentan con reservas propias de medicamentos si bien se ha dejado de manifiesto la falta de solidaridad puesto que la mayoría se ha negado a compartir dichas reservas ante el temor de necesitarlas ellos en un momento dado, a pesar de que hay Países cuya economía no es tan boyante y por lo tanto su capacidad industrial para fabricar antibióticos es limitada, razón que obliga a crear una reserva comunitaria de fármacos para evitar que el suministro nacional en ciertos Países sea insuficiente ante serias amenazas como, por ejemplo, la viruela, de la que no todos los Países miembros disponen de vacunas para toda la población. Ahora bien, los objetivos de grupos terroristas que utilicen armas biológicas serán los animales, los vegetales (agroterrorismo) la transformación de alimentos y el agua potable por lo que la Unión Europea debiera inspeccionar de modo más contundente si todos los Países miembros cumplen los requisitos de seguridad y detección temprana de agentes infecciosos o de sustancias tóxicas en el agua.

Debiera formarse un equipo de trabajo multidisciplinar formado por expertos de la Unión Europea y la OTAN que asesorara en bioterrorismo a las Fuerzas de Seguridad europeas impartiendo charlas frecuentes a sus Unidades Centrales Especiales para que éstas tuvieran muy claro como deben actuar ante una amenaza bioterrorista porque en la actualidad, a pesar de las normativas y protocolos, casi nadie sabría qué hacer y desde luego no es algo que pueda parecernos ficticio o irreal.

Una organización terrorista busca primeramente desestabilizar la sociedad que sea objetivo de su lucha e infectando a miles de personas o las granjas que les dan alimento, destruyendo los campos de labranza o soltando una cepa virológica en los puestos de comida de las grandes superficies comerciales, sin duda desestabilizarán en gran medida por lo que todas las plantaciones debieran ser objeto de especial atención y reunir un mínimo de seguridad para evitar en la medida de lo posible que personas extrañas a estos lugares merodeen en sus proximidades con intención de atacarlas; en lo que a los supermercados se refiere, todos debieran contar con al menos un vigilante jurado o guardia de seguridad que se dedicara exclusivamente a vigilar los alimentos (evidentemente, si el local es de reducidas dimensiones, no sería necesario porque los propios empleados realizarían esa tarea).

INTERPOL ha realizado en varias ocasiones simulacros de ataques bioterroristas, lo que resulta sumamente útil y en cambio ninguna Fuerza de Seguridad lo hace en ningún País miembro de la Unión Europea ni tampoco en otros Estados como los americanos u Oceanía, tampoco en Asia o África salvo muy raras excepciones y solo de modo puntual, no regular o periódico.

Motivaciones del bioterrorismo

Qué motiva a una organización terrorista a perpetrar un atentado de las características que estoy indicando en este artículo; ni más ni menos que las mismas que en cualquier otro caso: razones políticas, religiosas, ideológicas o étnicas y aunque los grupos armados y terroristas son reacios a utilizar este tipo de armas, saben también que de salirles bien, los efectos serán mucho más duraderos que los de cualquier atentado convencional. El problema para ellos es que los activistas pudieran morir también a causa de la exposición a la bacteria, virus o toxina que usen, pero esto es un problema menor desde que existen los terroristas suicidas.

¿Cuentan las principales organizaciones terroristas con laboratorios donde aumentar la resistencia o capacidad destructiva de los agentes infecciosos utilizados como posibles armas? Para ello necesitan biólogos, por lo que sería de interés conocer la trayectoria de los alumnos más sospechosos una vez terminan sus estudios universitarios para evitar que, al perdérseles la pista, pudieran ser captados por grupos fundamentalistas o terroristas.

La verdad es que resulta sumamente difícil evitar un ataque bioterrorista ya que el sujeto que libere la toxina en cuestión puede ser alguien aparentemente normal y corriente y dejar el agente infeccioso en cualquier lugar, escondido y sin que nadie se percate de nada. En cambio, sí que podemos contener la amenaza para que no se expanda como ocurrió en octubre de 2001 en los Estados Unidos con los casos de ántrax. Pero lo cierto es que el bioterrorismo pudiera ser una de las primeras formas de terrorismo de la Historia.

Ya en el Éxodo bíblico se habla de plagas como aquellas con las que castigó Dios a Egipto por retener a su pueblo, Israel. Los científicos e historiadores creen que los judíos utilizaron algún tipo de agente infeccioso, como el carbunco, para atemorizar a los egipcios y obligarles a que les dejasen libres. Digamos que Israel no era el pueblo escogido sino un pueblo sometido en todo caso y como tal llevaba a cabo una actividad insurgente en la que no dudaron en utilizar armas biológicas para lo que solo tenían que dejar el trozo de carne putrefacta de un cadáver en descomposición e infectado por la peste o cualquier otra temible enfermedad en un almacén de alimentos o una fuente de agua corriente y con casi toda seguridad originarían una epidemia, algo que han hecho casi todos los pueblos a lo largo de la Historia.

Los romanos contaban con técnicos especializados que sabían perfectamente como contaminar las fuentes de agua potable de las ciudades que tenían previsto conquistar. Durante el sitio de Kaffa, en Ucrania, en el siglo XIV, los tártaros catapultaron a sus soldados muertos por la peste al interior de la ciudad para contagiar a sus habitantes; después solo debían esperan un tiempo hasta que consideraran que habían muerto casi todos sus habitantes para entrar y purificar el ambiente quemando los cadáveres. En el siglo XVIII, los británicos repartieron mantas y ropa a los indios del Valle de Ohio. Esas prendas estaban infectadas de viruela al haber tapado los cadáveres de afectados por esta temible enfermedad. La idea era diezmar a los indios y de este modo resultar más sencilla la colonización de la región. Los brasileños infectaron las aguas del río Paraná con cadáveres muertos por el cólera con lo que infectaron igualmente a la población de la Provincia argentina de Corrientes, en el siglo XIX. Ya en el siglo XX, los alemanes infectarían de muermo a la caballería rumana en plena Primera Guerra Mundial, momento en el que los científicos consiguen aislar, identificar y cultivar incluso los agentes infecciosos: nace la microbiología. El uso de armas biológicas fue tan intenso en la Gran Guerra que en 1925 se firmó un protocolo en Ginebra que preveía la reparación a países que fueran atacados por dichas armas pero esas armas resultaban muy útiles por lo que tanto Rusia como Japón y Estados Unidos así como varios Países europeos, sobre todo Gran Bretaña, continuaron investigándolas y desarrollándolas, especialmente los japoneses que lanzaron millones de pulgas infectadas con la peste sobre ciudades chinas. El Régimen nazi sabía de las propiedades de este tipo de armas pero también de sus contraprestaciones por lo que decidieron no usarlas y volcarse en desarrollar otra tecnología armamentística, incluyendo las primeras armas nucleares que no llegarían, afortunadamente, a utilizar ya que los aliados llegaron antes. Éstos sí que experimentaron con estar armas, siendo muy conocido el caso de la Isla de Gruinard, en Escocia, campo de pruebas que acabó tan contaminado que las autoridades se vieron obligadas a cerrar la isla a las visitas turísticas y prohibir cualquier presencia humana durante décadas. Se cree que al igual que los norteamericanos se llevaron a científicos alemanes a los Estados Unidos para que ayudasen en el desarrollo de las armas atómicas utilizadas en Japón en 1945, hicieron lo mismo con científicos japoneses para la investigación en el terreno de la bioguerra; es más, en la Guerra Fría, tanto USA como la URSS contaban con grandes arsenales biológicos.

En 1969 Inglaterra presentó al Comité de Desarme de las Naciones Unidas una propuesta de prohibición de la producción, desarrollo y almacenamiento de bioarmas, obligando a los países miembros a permitir la inspección local en casos de denuncias fundadas de violación al protocolo y aunque tres años después quedó establecida la Convención de Prohibición, Desarrollo, Producción y Almacenamiento de Armas Bacteriológicas, Toxinas y sus derivados, la verdad es que siguió experimentándose durante las décadas de los 70 y los 80.

En 1992, Ken Alibek, quien fuera científico-jefe del “Biopreparat”, la institución militar soviética encargada del desarrollo de armas biológicas, confirmó que Rusia poseía armas para una guerra biológica en gran escala.

Durante la Primera Guerra del Golfo se descubrió que el Ejército Iraquí tenía almacenados 8.500 litros de esporas de antrax concentrado, estando 6.500 litros armados en 50 bombas y 50 misiles SCUDs; 19.000 litros de toxina botulínica concentrada, estando 10.000 litros armados en 100 bombas y 13 SCUDs; 2.200 litros de aflatoxina concentrada, de los que 1.580 litros iban armados en 16 bombas y 2 SCUDs.

Ya que los Estados Unidos sean probablemente el País que más ha investigado la biodefensa puesto que su arsenal ha podido llegar a ser el más importante de los existentes en el Mundo y sus Servicios de Inteligencia son conscientes de que otros Países los han desarrollado igualmente, el Gobierno decidió fabricar vacunas para toda la población contra los principales agentes infecciosos. En los años 90 sería muy conocido el caso del ataque con gas sarín en el metro de Tokio que mató a doce personas y mantuvo en un pánico total a toda la población ante el temor de nuevos atentados como anunciaba constantemente la secta “Verdad Suprema”, autora del ataque en el metro. Lo más aterrador de este último caso (aunque en esta ocasión se tratara de un arma química) es que se comprobó que las organizaciones terroristas tenían medios para construir armas biológicas que utilizar en sus acciones, lo cual, de todos modos, como hemos podido ver, no es tan difícil, en contra de lo que se dice si el grupo terrorista en cuestión cuenta con medios suficientes como ocurre con la red al-Qaeda, las FARC y otras organizaciones.

Mecanismos del bioterrorismo

Según la Organización Mundial de la Salud, un avión o avioneta que soltara 50 kilogramos de carbunco a lo largo de una línea de 20 kilómetros en vuelo, sobre una población de medio millón de habitantes, provocaría un 19 % de fallecimientos y un 25 % más de incapacitados, afectados de una manera u otra por el ántrax y es que el medio más eficaz de difusión de un agente biológico sigue siendo el aire; si se trata de instalaciones en tierra, los grupos terroristas podrían utilizar aerosoles. Aquí tenemos el principal problema en biodefensa: la detección de los envases que contengan los agentes que serán liberados para provocar las enfermedades o epidemias que los grupos terroristas hayan pensado y es que una simple lata o frasco es válido por lo que resulta importantísimo que la cadena de distribución sea inspeccionada regularmente o que los supermercados y todos los comerciantes revisen bien, provistos de guantes y mascarillas, sus recibos o que se aseguren de quienes son sus clientes no dejándose llevar nunca por el coste menor de un producto pero sin garantías plenas de elaboración, almacenaje y distribución. Conviene pagar más pero con la seguridad de que se conoce el producto desde su origen. Con respecto al uso de avionetas, ni que decir tiene que el control aéreo todavía es insuficiente en según qué Países. El aire acondicionado debiera poder cerrarse en cada dependencia y no que aún hay muchos edificios públicos donde las salidas de aire no tienen escotillas. El problema para los terroristas es que con los aerosoles no les daría tiempo a huir ellos de sus efectos nocivos; ahora bien, si los agentes utilizados están desecados (con apariencia de polvo de talco), serán más fáciles de utilizar pero mucho más difíciles de elaborar.

Considero la clasificación de agentes biológicos confeccionada por la Organización Panamericana de la Salud como la más acertada:

Categoría A.- Microorganismos que entrañan un riesgo para la seguridad nacional porque pueden diseminarse o transmitirse fácilmente de persona a persona: dan lugar a tasas de mortalidad elevadas y pueden ocasionar importantes efectos en la salud pública; podrían causar pánico entre la gente y requieren medidas especiales. Son los siguientes: Carbunco, Botulismo, Peste, Viruela, Tularemia o las Fiebres hemorrágicas víricas.

Categoría B.- Agentes que son moderadamente fáciles de propagar: causan mortalidad baja y requieren un perfeccionamiento específico de la capacidad de diagnóstico y vigilancia de enfermedades.

Son los siguientes: Brucelosis, Toxina épsilon de Clostridium Perfringens, Salmonella, Muermo, Melioidosis, Psitacosis, Toxina ricínica, Tifus y otros.

Categoría C.- Agentes patógenos emergentes que, a causa de su disponibilidad, podrían modificarse genéticamente para su propagación masiva: gran facilidad de producción y propagación y alto potencial de mortalidad e importantes efectos sobre la salud.

Tales como: el virus de Nipah y los hantavirus.

El agente del arma biológica debe cumplir varios requisitos:

• tóxico para los seres humanos

• capaz de ser producido en cantidad suficiente para satisfacer las exigencias del objetivo

• estable desde el momento de su preparación, durante el transporte, difusión y después de la descarga Resulta muy útil para los agentes de Cuerpos de Seguridad identificar posibles agentes infecciosos desecados.

Ya hemos dicho que tienen apariencia de polvo de talco pero su color varía según el tipo de agente (mucho cuidado con los colorantes que pudieran inducir a engaño a los agentes):

•  Agentes bacterianos desecados: ámbar a castaño opaco.

•  Agentes virales derivados de cultivo de tejidos: blanquecino

• Agentes virales y ricketsias obtenidas de embriones de pollo: castaño a amarillo o rosa a rojizo.

Los aerosoles sufren descomposición biológica por dos grandes motivos:

•  por descomposición física (grandes partículas que caen al suelo)

• por descomposición biológica (muerte del agente biológico) En siete u ocho minutos, los efectos dañinos de un aerosol con alguna bacteria o virus pueden pasar si es localizado el ataque y contenido.

Un referente mundial es la Ley contra el Bioterrorismo que el Senado norteamericano aprobó en junio de 2002. Los Estados deben obligatoriamente contar con leyes y normas para la prevención de riesgos y amenazas de tipo biológico y más importante aún, ponerlas en conocimientos de las Fuerzas de Seguridad y Servicios de Emergencias, ya que si se elaboran normativas que después no se aplican porque nadie las conoce, que es lo que está ocurriendo en la práctica, todo lo que se haga no sirve para nada.

 

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Adolfo Estévez

Comments
4 Responses to “Bioterrorismo: una amenaza muy real”
  1. el boqueron dice:

    Estimado Adolfo. Felicitarte por la informacion tan detallada que nos das en este articulo. Si no fuera porque conozco algo tu trabajo pues sigo todo lo que escribes me parecería que nos estas contando una película de estas de catástrofes al estilo de VIRUS o alguna otra similar. Pienso que sobre este tema tan sensible practicamente una movida de este tipo nos pillaba a casi todos fuera de juego por muchos simulacros que realicen los cuerpos que tuvieran que enfrentarse a esta catástrofe pues en otras ocasiones en ataques terroristas convencionales la coordinación brillo por su ausencia y quizá estemos mas acostumbrados a un bombazo que a que se propague un polvito o nos llueva un liquido que provoca no se que enfermedad. Sobre lo que si me gustaria y si tu tienes conocimiento es saber como se encuentra España en el tema de si dispone de armas quimicas y a que niveles en relación a los países de nuestro entorno.
    Recibe un cordial saludo. El boqueron

  2. En efecto, el miedo está en los grupos terroristas milenaristas. Pero resulta que entre ellos se encuentran los yihadistas que copan casi el terrorismo internacional así que como verás se trata de un temor muy fundado.

    Por otro lado, en un momento dado, los grupos que liberen una cepa virológica en un territorio al que deseen castigar, es probable que cuenten también con la vacuna aún así preocupa en este sentido el fenómeno del terrorista suicida.

    Por último decirte que la prensa es verdad que a veces exagera con toda la intención determinadas acciones terroristas cuando esto solo conlleva que se les de fama, uno de sus objetivos, darse a conocer. La prensa ha de ser responsable e informar únicamente del riesgo en sí y de como frenarlo, transmitiendo a la ciudadanía tranquilidad y colaborando con los Cuerpos de Seguridad difundiendo a través de sus medios de comunicación las medidas que se hayan tomado para contrarrestar la amenaza y servir como instrumento de cooperación ciudadana. Pero algunos periodistas morbosos hacen precisamente lo contrario: preocupar a la población metiéndoles miedo, falsear no pocas veces los datos o exagerarlos del modo más irresponsable.

    Por suerte, a la gente le quedan nuestros espacios web (como el tuyo, por ejemplo, de una gran calidad, por cierto) donde pueden informarse detalladamente sin añadidos sensacionalistas.

  3. Un artículo muy completo, enhorabuena. Creo que la posibilidad de empleo de armas biológicas siempre ha estado ahí, y lo que resulta interesante es por qué no se han empleado con más frecuencia en el ámbito terrorista. Hoy en día los grupos terrositas mejor organizados es probable que puedan conseguir este tipo de armas. Pero, ¿por qué no los usan? Al leer tu artículo he estado pensando en ello y se me ha ocurrido algo, que tal vez sea una idea peregrina. Pero creo que los grupos terroristas tradicionales es menos probable que empleen este tipo de armamento. Por desagracia, los medios de comunicación refuerzan el funcionamiento terrorista difundiendo sus acciones. Básicamente, el terrorismo desea que su acción se conozca y los medios de comunicaciíon -haciendo uso del legítimo derecho a la libertad de información – les hacen el juego y cumplen con la segunda y más importante parte del atentado terrorista: su difusión. Los grupos terroistas tradicionales, circunscritos a una zona geográfica determinada, suelen cuidar quién o quienes son el objetivo de sus acciones. Emplear armas biológicas produciría un rechazo social muy fuerte y una condena internacional generalizada. Es decir, que se mata dentro de unos límites que se intentan controlar. las armas biológicas matan indiscriminadamente. la imagen de mujeres y niños muertos por decenas sería algo que ningún grupo terrorista del tipo antes mencionado podría gestionar públicamente.
    Creo que son precisamente los grupos terroristas de corte milenarista/religioso (antisistema con broche de fin del mundo) los que tendrían menos reparos para el empleo de este tipo de armas. Algunos de estos grupos no tendráin ningún reparo en provocar muertes indiscriminadas desde la perspectiva de ser la mano ejecutora del castigo de Dios a las puertas del fin del mundo. Estos grupos suelen considerarse a ellos mismos como “elegidos”, con lo cual adoptan una postura de absoluta superioridad hacia otros congéneres a los que no dudan en matar precisamente en aras a no haber sido “elegidos”. En este caso, la acción terrorista ve la muerte como un mecanismo necesario e inevitable. También hay un deseo de que la sociedad se vea vulnerable, que los medios políticos, sociales y policiales no pueden garantizar su seguridad. En fin, creo que me he alargado a tope. Gracias por todo.

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