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11-M, utilizado como arma política

El perito Antonio Iglesias indica que en las muestras tomadas de los focos se encontraron dos sustancias que no se hallan en la Goma 2 ECO, el habitualmente utilizado en las minas de Asturias; se trata del DNT y la nitroglicerina. Además, en la sentencia final del juicio del 11-M se “aclaró” que el Tytadine no contiene dibutilftalatos pero sí la Goma 2 ECO, en cambio, la muestra facilitada por los TEDAX extraída de la furgoneta que solo unos días antes del 11-M fue interceptada por los Cuerpos de Seguridad, camino a Madrid, cargada de explosivos de ETA para explosionarlos en la Capital, sí contenían esa sustancia: dibutilftalatos, conocido también como ftalto de dibutilo.

Ahora bien, cualquier perito nos dirá que debido a las contaminaciones, todos estos componentes pueden aparecer en un momento dado en los análisis; es más, según los informes de la Guardia Civil, en “Mina Conchita”, de donde supuestamente se extrajeron los explosivos utilizados en los atentados en Madrid, había tanto Goma-2 ECO como Goma-2 EC y aunque ya no se fabricaba este último desde cinco años antes del 11-M sí podía encontrarse en depósito.

La verdad es que aún sigue sin saberse a ciencia cierta cuál fue el explosivo utilizado ya que todas estas investigaciones y análisis químicos crean más confusión aún y pienso que no es tan importante saber si el explosivo fue uno u otro o si el atentado lo cometieron yijadistas o etarras; son terroristas unos y otros y sin duda tanto unos como otros pueden cometer un atentado de esas características, por lo tanto se han de tomar medidas contra yihadistas, etarras y cualquier otro grupo terrorista que pueda moverse por España, ya sea para financiarse, para captar reclutas, de paso o por la razón que sea.

Todas estas disputas no conducen a nada ni aclaran nada, tan solo se consigue que la opinión pública pierda la ilusión y la esperanza en una clase política honesta ya que antes de unirse en ese frente común que es la lucha antiterrorista, discuten también en algo tan delicado como el tratamiento que se le ha de dar al terrorismo, se ensarzan en absurdas polémicas para echarse tierra los unos a los otros y mientras tanto los terroristas, divertidos ante tal espectáculo, siguen preparándose y adiestrándose para futuras acciones.

Si la idea es desacreditar al Partido Popular por su nefasta lucha antiterrorista, sería un gran error olvidar que estuvieron a punto de acabar con ETA; cuatro años más de legislatura y es probable que lo hubieran conseguido y eso la propia ETA lo sabe, más cercada que nunca por aquel entonces. Pero el Partido Popular no prestó la debida atención al terrorismo yihadista, lo cual ha sido utilizado hasta la saciedad por los socialistas para tener algo que echarles en cara ya que durante ocho años de Gobierno popular, la economía española fue tan boyante y se llevó a cabo una política social tan avanzada con acertadas medidas que al PSOE nunca se le ocurrieron, durante los catorce años que gobernó Felipe González y que eran la envidia de los propios socialistas.

Ahora bien, la política exterior del Partido Popular en su segunda legislatura fue errónea y su apoyo incondicional a George Bush fue cuestionado incluso desde dentro del Partido; sin embargo, pretender echar la culpa de los atentados del 11-M a un Gobierno democrático implicado en la lucha contra el terrorismo, habiéndolo demostrado una y otra vez, es de una bajeza tal que solo merece desprecio ya que si nos ponemos así de críticos también se podría echar en cara a los socialistas que no han hecho nada para evitar otro posible atentado como el 11-M, contando con la gran ventaja de los errores cometidos por el Partido Popular y por lo tanto de que tenían un referente que corregir y en cambio seguimos recibiendo noticias como que etarras e islamistas pasean juntos en los patios de las cárceles españolas durante horas, algo en lo que no reparó el Partido Popular pero que tampoco han solucionado los socialistas: ¿de veras pensamos que yihadistas y etarras no han entrado en contacto durante tantos años que han coincidido en las cárceles? ¿Acaso resulta ridículo, como piensan algunos analistas, creer que siendo como son terroristas, los yihadistas y los independentistas vascos más los mercenarios con los que cuentan unos y otros, no intercambian opiniones e impresiones en un entorno penitenciario?

Por lo tanto, qué más da si fue al-Qaeda, su filial AQMI, un grupo autónomo pero yihadista igualmente, unos locos suicidas islamistas, un grupo de camellos y delincuentes comunes de tres al cuarto que aspiraban a más con una acción de esa envergadura, ETA o quiénes fueran; lo importante es que en España hay terrorismo y no solo activistas, también ideólogos y que hay que acabar con todos ellos con una política que aúne un gran esfuerzo tanto en el campo policial, con una preparación constante y continua, como en el penitenciario, con la debida separación de terroristas de distinto signo, así como una política exterior de cooperación intensiva en materia antiterrorista y por supuesto contar con verdaderos expertos y no con individuos que acuden a unas jornadas de conferencias (las cuales son útiles siempre y cuando se tome nota de lo que se dice en las mismas, lo que no suele ocurrir), con la única intención de conseguir el certificado de asistencia y poder presumir después de ello entre amiguetes.

Los conspiracionistas y los partidarios de que la investigación del 11-M ha sido correcta (personalmente creo que ambos grupos han cometido errores; los primeros por insistir en una sola línea de investigación y los segundos por defender fallos cometidos que comienzan a ser insalvables) solo han conseguido dejar a las Fuerzas de Seguridad en evidencia ante la opinión pública, que se les haya perdido el respeto que se merecen por su gran sacrificio en pos de las libertades públicas al ver a responsables de Unidades policiales no saber qué contestar en el juicio del 11-M ante determinadas preguntas o ponerse nerviosos o contradecirse entre ellos y esos otros bochornosos espectáculos que pudimos ver.

A fin de cuentas, los políticos son solo eso, políticos, y utilizan cualquier excusa para enfrascarse en todo aquello que les pueda reportar algún beneficio electoral pero lo que nunca perdonaré es que se utilizara a las instituciones de la seguridad pública o a las asociaciones de víctimas del terrorismo en sus peleas políticas. Muchos dicen que son precisamente esas instituciones y asociaciones las que han tomado partido por una fuerza política u otra con lo que ahora todo ello les ha pasado factura, pero la verdad es que la sociedad española no se merece que la mareen de este modo.

Desde aquí siempre defenderemos la excelente profesionalidad y cualificación de los Servicios de desactivación de explosivos tanto del Cuerpo de la Guardia Civil como de la Policía Nacional y si un perito ahora cree que los exámenes a los restos del explosivo utilizado en los atentados del 11-M no se realizaron correctamente y se demuestra que fue así, será lógico que se depuren responsabilidades pero mientras no se determine a ciencia cierta si se cometieron errores, no deberíamos desacreditar a los profesionales de esas Unidades cuya labor es tan arriesgada porque les desanimará y además pudiera dar lugar a que no reciban el adecuado apoyo o las solicitudes suficientes para completar sus plantillas al estar desacreditados.

Los TEDAX (técnicos especialistas en desactivación de artefactos explosivos) de los dos Cuerpos de Seguridad del Estado español están entre los más cualificados de Europa; no lo olvidemos ni debido a errores políticos queramos demonizarles por lo que está ocurriendo ahora con la sustancia denominada dibutilftalato en los nuevos análisis realizados a los explosivos utilizados en aquella fatídica jornada del 11 de marzo de 2004, precisamente lo mismo que ocurrió con la metenamina que también trajo que hablar mucho y luego resultó que su presencia en los análisis se debía a una reacción en la boca del cromatógrafo de gases utilizado por los peritos pusto que al usarse un cromatógrafo de líquidos todas las muestras dieron resultado negativo pero antes de que esto sucediera, ya se había desacreditado de tal modo a los peritos como que manipulaban las pruebas que lo único que se consiguió con ello fue favorecer a los terroristas, los cuales veían con satisfacción como los principales partidos políticos, en vez de luchar contra ellos, se enfrascaban en un nuevo combate dialéctico; el primer objetivo terrorista ya estaba servido: la falta de confianza en las instituciones democráticas.

No obstante, reitero que ETA es capaz de un atentado así. Los críticos dicen que es del todo imposible puesto que no es la forma de proceder etarra y además siempre avisan de sus atentados. Pareciera si esto significa que ETA tiene un atisbo de humanidad y por lo tanto que un atentado como el 11-M es impensable en su mentalidad terrorista, olvidándonos de que llevan más de 800 muertes a sus espaldas y de que en cualquier momento pueden cambiar su política pasando sus campañas a ser más sangrientas y de este modo promocionarse, dando la imagen de que no están acabados.

El informe del perito Antonio Iglesias parece que demuestra que la sustancia de la que hablaba anteriormente forma parte del Titadyne; de hecho, estaba presente en el explosivo de esa marca incautado a ETA apenas dos semanas antes de la masacre en la furgoneta interceptada en Cañaveras. Insiste, además, en que tanto la nitroglicerina como el DNT detectados en el único resto de los focos que pudo ser analizado son componentes del Titadyne y en ningún caso de la Goma 2 ECO.

Iglesias participó en el estudio pericial encargado durante el juicio del 11-M a solicitud de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M. Junto a él, otros siete peritos más, incluyendo a cuatro de las Fuerzas de Seguridad.

La muestra que analizaron eran 3,5 gramos de polvo de extintor recogidos junto a uno de los vagones. Los expertos coincidieron en que esa muestra tenía un especial interés ya que no sólo actuó como absorbente de las sustancias que estallaron sino que era la única muestra que los TEDAX no habían lavado en sus análisis iniciales, apareciendo nitroglicerina y dinitrotolueno que no son componentes de la Goma 2 ECO que se cree se robó en Asturias aunque sí forman parte de la composición de la Goma-2 EC, que según los agentes de la Guardia Civil que participaron en el registro de Mina Conchita, existía en aquel lugar.

Lo que sí resulta imperdonable es la contaminación de las muestras que ha dado lugar a toda esta polémica: las bolsas de polietileno utilizadas por la Policía Nacional, en las que pueden aparecer poros a través de los cuales entrar esa contaminación que altere los resultados analíticos. Ahora bien, la Guardia Civil utilizaba y utiliza tubos de plástico FALCON con lo que no se daba esa posibilidad de contaminación a no ser cuando se lavasen las muestras.

En fin, una vez más, pedimos respeto y apoyo totales a nuestros especialistas en desactivación de explosivos puesto que su encomiable labor, muy mal pagada por cierto, no merece que además se les critique por falta de pericia. Sin duda, si se descubre que cometieron errores, quienes los cometieran, serán requeridos para que den las explicaciones pertinentes pero nunca debemos juzgar a todos por los errores cometidos por unos pocos y por supuesto, continuar con nuestra consigna:

TODOS CONTRA EL TERRORISMO

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J.R. para CIES-SAFE WORLD

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